Información práctica para elegir, usar y cuidar tus calleras de gimnasia artística.
Lo primero es elegir el modelo según el aparato en el que vas a entrenar. Después, tené en cuenta el tipo de puño y el talle.
• Paralelas asimétricas: elegí el modelo Asimétricas, modelo famenino.
Ver modelos para asimétricas: https://priiisma.com.ar/gimnasia-artistica/asimetricas/
• Barra fija: elegí el modelo Barra Fija, modelo maculino.
Ver modelos para barra fija: https://priiisma.com.ar/gimnasia-artistica/barra-fija/
• Anillas: elegí el modelo Anillas, modelo maculino.
Ver modelos para anillas: https://priiisma.com.ar/gimnasia-artistica/anillas/
Cada modelo podés encontrarlo con puño de hebillas (de acero cromado) o de abrojo (velcro). Las hebillas ofrecen un ajuste firme y duradero, ideal para nivel medio y avanzado; el abrojo permite una colocación y ajuste más rápido, muy práctico si necesitás poner y sacar con frecuencia durante el entrenamiento, ideal para todos los niveles.
Para elegir el talle, medí tu mano extendida desde el pliegue de la muñeca hasta la punta del dedo medio. Después, consultá la tabla correspondiente al modelo.
Consultá la Guía de Talles de Calleras: https://priiisma.com.ar/guia-de-talles-calleras/
La tabla de talles está pensada para que la callera nueva quede bien ajustada. Al principio, es posible que no puedas estirar la mano por completo y que adopte una forma de “cucharita”.
Esto se debe a que el cuero cede con el uso entre un 7 % y un 10 %, por eso por seguridad recomendamos que al principio quede bien justa, sin que eso implique dolor o una colocación incorrecta.
Si buscás el calce recomendado, elegí el talle que indica la tabla según la medida de tu mano. Si preferís un calce más holgado, podés elegir un talle más.
La tabla de talles es orientativa: el calce también depende de la experiencia y las preferencias de cada gimnasta.
Ver la tabla de talles: https://priiisma.com.ar/guia-de-talles-calleras/
· Los agujeros deben calzar en los dedos medio y anular, hasta la primera falange.
· Al principio, la mano puede quedar en forma de “cucharita” y no completamente extendida.
· Con el uso, el cuero se adapta a la mano. Por eso recomendamos que la callera nueva quede ajustada, para evitar que después quede demasiado holgada.
El tarugo es un refuerzo cilíndrico (de goma y textil) cosido y pegado en el extremo de la callera, en la base de los dedos.
Su función es ayudar a enganchar la barra o las anillas y mejorar el agarre con seguridad durante los ejercicios. También evita la fatiga de antebrazos, ya que permite sostenerse con menos esfuerzo muscular en los dedos.
Principalmente por seguridad extrema y rendimiento biomecánico. El tarugo se somete a tracciones y torsiones brutales en cada rotación. Por ésto usamos costura y pegamento para fijarlo. El pegamento ayuda a mantenerlo en su lugar y la costura reforzada con hilo de nylon absorbe la tensión mecánica y aporta resistencia estructural ante la fuerza de desgarro que se produce durante el uso.
Esta combinación busca que el tarugo conserve su posición y que la unión resista el esfuerzo del entrenamiento.
No hay una opción universalmente "mejor" e ideal para todo el mundo. La elección depende de tu entrenamiento, de cuánto necesitás quitarte las calleras y de tus preferencias.
· Ventaja: permite poner y sacar las calleras rápidamente y ajustarlas a la muñeca con una sola mano con facilidad. Ideal para todos los niveles.
· A tener en cuenta: el abrojo puede perder adherencia con el uso, el sudor, la pelusa y el magnesio. Su duración depende de la frecuencia de entrenamiento y del cuidado de la callera.
· Ventaja: ofrece un ajuste muy firme, no se afloja ni se abre por la tensión extrema y no depende de la adherencia del velcro por lo que su vida útil es mucho más larga.
· A tener en cuenta: abrochar y desabrochar las hebillas lleva más tiempo que usar abrojo.
En Priiisma usamos cuero natural curado de calidad PREMIUM reforzado con espesores que van aproximadamente de 1,5 a 3 mm. El espesor se aplica según el modelo y el talle, teniendo en cuenta las exigencias de uso y el desgaste al que estará expuesta la callera.
El modelo Asimétricas está diseñado para las paralelas asimétricas, aparato oficial de la gimnasia artística femenina. Tiene dos agujeros y un tarugo cosido y pegado en la base de los dedos, diseñado para acompañar el agarre y hacer giros en las barras.
Si los agujeros te quedan demasiado estrechos, consultá con tu entrenador antes de modificarlos. Si te indica que los adaptes, podés ensancharlos con cuidado usando una lija fina enrollada en forma de tubito. No los cortes con tijera ni los agrandes de más. No te preocupes, la forma de la callera se adaptará perfectamente a tu mano después de algunos entrenamientos de gimnasia.
El modelo Barra Fija está diseñado para la barra fija, aparato oficial de la gimnasia artística masculina. Tiene tres agujeros, un tarugo cosido y pegado en la base de los dedos y cuero especialmente seleccionado para las exigencias de este aparato.
Es especialmente importante elegir el talle correcto. Un talle mayor al que te correspondería puede comprometer la sujeción durante determinados ejercicios, por ej.: de tipo gran vuelta.
Si los agujeros te quedan demasiado estrechos, consultá con tu entrenador antes de modificarlos. Si te indica que los adaptes, podés ensancharlos con cuidado usando una lija fina enrollada en forma de tubito. No los cortes con tijera ni los agrandes de más. No te preocupes, la forma de la callera se adaptará perfectamente a tu mano después de algunos entrenamientos de gimnasia.
El modelo Anillas está diseñado para los ejercicios en anillas, aparato oficial de la gimnasia artística masculina. Tiene dos agujeros y un tarugo cosido y pegado en la base de los dedos. El diseño tiene en cuenta la movilidad y rotación libre de las cintas de las anillas durante los ejercicios.
Si los agujeros te quedan demasiado estrechos, consultá con tu entrenador antes de modificarlos. Si te indica que los adaptes, podés ensancharlos con cuidado usando una lija fina enrollada en forma de tubito. No los cortes con tijera ni los agrandes de más. No te preocupes, la forma de la callera se adaptará perfectamente a tu mano después de algunos entrenamientos de gimnasia.
Porque cada aparato exige características distintas. El diseño, el espesor del cuero, la cantidad de agujeros y el apoyo deben corresponder al tipo de movimiento y de agarre de cada disciplina.
En general, los modelos con puño de abrojo resultan prácticos para quienes necesitan ponerse y sacarse las calleras con frecuencia. De todos modos, conviene consultar con el entrenador qué modelo es el adecuado para cada gimnasta.
· Pasá los dedos medio y anular por los agujeros hasta la primera falange.
· Ajustá el puño de la callera en la muñeca.
· Si las calleras son nuevas, es normal que la mano quede algo flexionada, en forma de “cucharita y no completamente extendida. Con el uso, el cuero se adapta a la mano. Por eso recomendamos que la callera nueva quede ajustada, para evitar que después quede demasiado holgada.
Si los agujeros te quedan demasiado estrechos, consultá con tu entrenador antes de modificarlos. Si te indica que los adaptes, podés ensancharlos con cuidado usando una lija fina enrollada en forma de tubito. No los cortes con tijera ni los agrandes de más. No te preocupes, la forma de la callera se adaptará perfectamente a tu mano después de algunos entrenamientos de gimnasia.
Es normal que el cuero nuevo se sienta algo rígido. Con el uso y el magnesio, irá adaptándose a la forma de tu mano logrando cada vez más adherencia. No las mojes, no les apliques calor ni las estires mecánicamente.
Para adaptarlas rápido podés hacer lo siguiente:
1. Aplicá magnesio: cubrí muy bien la palma con abundante magnesio en polvo.
2. Usá la barra: sobre la barra hacé un par de balanceos para que el cuero empiece a amoldarse a la forma de tus manos.
3. Repite el proceso: Hacé ésto 2 o 3 veces hasta que sientas el cuero flexible y con el agarre ideal.
Empezá a usarlas de manera progresiva y seguí las indicaciones de tu entrenador para familiarizarte con el agarre. Evitá forzar el cuero para acelerar la adaptación.
· No mojes las calleras.
· No les apliques calor directo.
· No las estires mecánicamente con aparatos.
Un cuidado regular ayuda a conservar el cuero y a prolongar la vida útil de las calleras. Después de cada entrenamiento, retirales el exceso de magnesio frotando suavemente en sentido vertical (a lo largo de la callera) para no desgastar el cuero con un cepillo suave -como uno de dientes viejo-, dejalas ventilar y guardalas secas.
Cepillado regular. Retirá el exceso de magnesio frotando suavemente en sentido vertical (a lo largo de la callera) con un cepillo suave -como uno de dientes viejo- sin frotar con fuerza para no desgastar el cuero.
Si el magnesio se acumuló y dejó una capa resbaladiza o brillante, frotá la zona muy suavemente con una lija de grano fino para devolverle la textura rugosa al cuero.
· Sacalas de la mochila al terminar de entrenar. El sudor de las manos las deteriora.
· Dejalas secar al aire, en un lugar ventilado.
· Mantenelas alejadas del sol directo y de fuentes de calor (como estufas), ya que el calor extremo tuesta y debilita el cuero.
· Guardalas en una bolsa de tela o de rejilla que permita la ventilación pero separadas del resto del equipamiento para que no se rasguen.
· Cuidá la forma. Dejalas extendidas o planas; evitá doblarlas o hacerlas un ovillo para que mantengan su estructura.
· Si tienen puño de abrojo, mantenelo cerrado y retirale las pelusas o hilos con los dedos o un cepillo suave.
No las laves con agua ni las metas en el lavarropas. Evitá también el alcohol, la lavandina, el agua oxigenada, los detergentes fuertes y los geles desinfectantes o desodorantes. Estos productos pueden eliminar los aceites naturales del cuero, haciendo que se vuelva rígido, se agriete y se rompa.
Retirá el magnesio acumulado con regularidad y dejá que las calleras se ventilen después de cada uso. Si el cuero se vuelve demasiado rígido o se forma una capa persistente de magnesio probá cepillarlo suavemente, si aún persiste esa capa resbaladiza o brillante, frotá la zona muy suavemente con una lija de grano fino para devolverle la textura rugosa al cuero.
Antes de cada entrenamiento, revisá las calleras. Prestá especial atención al cuero de la palma, la zona alrededor de los agujeros, las costuras y el puño de la muñeca.
Si detectás grietas profundas, rasgaduras o desgaste excesivo en el cuero, las cintas, las costuras o el puño, dejá de usarlas y cambialas inmediatamente por seguridad. La seguridad es lo primero.
La duración depende de la frecuencia y la intensidad del entrenamiento, del nivel de la gimnasta y del cuidado que reciban. En Priiisma ofrecemos una garantía de fábrica de tres meses por defectos de fabricación; la duración del producto puede variar según el uso, almacenamiento y limpieza regular.
Revisá que el talle sea el correcto y que el puño esté bien ajustado. Las muñequeras de toalla o el vendaje en la muñeca pueden mejorar la sujeción.
Ver muñequeras de toalla: https://priiisma.com.ar/productos/munequeras-de-toalla-y-poliamida/
Comprobá que el puño no esté demasiado apretado. Si el ajuste sigue siendo incómodo considerá usar muñequeras muñequeras de toalla para mejorar el ajuste.
Ver muñequeras de toalla: https://priiisma.com.ar/productos/munequeras-de-toalla-y-poliamida/
Probablemente la elección del talle no es la correcta si las calleras quedan holgadas. Para que esto no pase las calleras deben quedar bien justas cuando son nuevas ya que el cuero cede con el uso entre un 7% y 10%, por eso y por seguridad es nuestra recomendación que la callera quede bien justa al inicio. De ésta manera el cuero solo se estirará lo que la mano exija con los entrenamientos y se evitará que quede holgada.
Uso personal: No prestes tus calleras. El cuero se amolda a la forma única de tu mano y a la distancia de tus dedos; usarlas en otra mano puede deformarlas o estirarlas de forma incorrecta.
Si los agujeros te quedan demasiado estrechos, consultá con tu entrenador antes de modificarlos. Si te indica que los adaptes, podés ensancharlos con cuidado usando una lija fina enrollada en forma de tubito. No los cortes con tijera ni los agrandes de más.
También podés probar el uso de cinta alrededor de tus dedos para aliviar esa zona de agarre.
Pedile ayuda a tu entrenador o a un compañero con experiencia para aprender a colocarla correctamente. No fuerces el cierre.
Es normal que el cuero nuevo se sienta algo rígido al principio. Con el uso se irá ablandando. No lo mojes ni le apliques calor para acelerar el proceso. Cada talle y modelo tiene el espesor exacto para afrontar los desgastes de abrasión y tracción que se exigen.
Puede deberse a la cantidad de magnesio, a la acumulación de residuos o a la limpieza. Revisá el estado del cuero y retirale el exceso de magnesio con un cepillo suave.
Conocé el magnesio de calidad Priiisma: https://priiisma.com.ar/productos/magnesio/
El desgaste es esperable con el uso y depende de la intensidad del entrenamiento, el tipo de ejercicio y el mantenimiento. Si observás grietas profundas o daños que puedan comprometer la seguridad, dejá de usar las calleras.
Antes de entrenar, revisá que el cuero no tenga rasgaduras y que las costuras, las cintas y las hebillas o el abrojo estén en buen estado. Si tenés dudas, no las uses hasta consultar con tu entrenador.
Si la callera estuvo almacenada por más de un año sin usarse recomendamos cambiarla.